Symposium de Théologie Indienne : Sœur María Teresa Samaniego appelle à une évangélisation incarnée auprès des peuples autochtones en Équateur
Citation
"Le plus grand défi est que nous, évangélisateurs, devons encore offrir un Christ qui soit à l’image de leur réalité."
Le VIIIe Symposium de Théologie Indienne à Riobamba met en lumière les défis politiques, culturels et pastoraux que rencontre l’Église catholique dans sa relation avec les peuples autochtones d’Équateur. La sœur María Teresa Samaniego insiste sur la nécessité d’un changement de paradigme : l’évangélisation ne peut se limiter à une transmission classique du message chrétien mais doit s’incarner dans la réalité et les cultures des peuples indigènes. Ce positionnement s’inscrit dans une dynamique de reconnaissance et de valorisation des identités autochtones, souvent fragilisées par l’acculturation, la perte de langues et de traditions, et la marginalisation socio-économique. L’implication spécifique des jeunes et des femmes est soulignée, élargissant la réflexion à l’inclusion de groupes traditionnellement sous-représentés et à la lutte contre l’effacement culturel. Sur le plan institutionnel, l’enjeu est double : renforcer la crédibilité de l’Église comme acteur de dialogue interculturel, et se positionner en soutien actif à la résilience des communautés face à la pauvreté et à l’exclusion. Cette approche rejoint les évolutions du catholicisme latino-américain, appelant à une Église plus proche des réalités locales, en phase avec les enseignements du pape François et du synode sur l’Amazonie.
Texte de la source originale
Desde Riobamba, sede del VIII Simposio de Teología India, la hermana María Teresa Samaniego Samaniego, religiosa Marianita de Ecuador, compartió con ADN Celam su mirada sobre los desafíos pastorales que interpelan hoy a la Iglesia en su relación con los pueblos originarios. El encuentro se desarrolla hasta el 25 de abril y reúne a teólogos, agentes pastorales y representantes indígenas bajo el lema “Iglesia y pueblos originarios”.
Durante la entrevista, la religiosa destacó que uno de los retos más apremiantes para la Iglesia es impulsar una evangelización verdaderamente inculturada en la realidad de los pueblos indígenas. “El desafío más grande es que falta todavía a nosotros evangelizadores dar un Cristo que sea a imagen de la realidad de ellos”, afirmó.
Asimismo, insistió en la importancia de rescatar y fortalecer las culturas originarias como parte del anuncio del Evangelio. “Tenemos que dar a conocer que sus valores ancestrales tienen que ser revividos, retomados, reencontrados”, expresó, subrayando también la necesidad de presentar a Jesús como “ese amigo de cada uno”, presente en la vida diaria de las comunidades.
Una fe que resiste y busca caminos
La hermana Samaniego admitió que, si bien existen señales de desconcierto en algunas comunidades, la fe permanece viva. “Nuestro pueblo como que ha perdido el sendero, pero tampoco está muerta esa fe, sino como que hay que retomar”, apuntó.
En esa misma línea, destacó que el reto involucra no solo a los pueblos indígenas, sino también a las comunidades afro y amazónicas, en un esfuerzo por recuperar sus identidades y espiritualidades. A su juicio, esto demanda un compromiso pastoral que sepa escuchar, acompañar y valorar la diversidad cultural de los pueblos.
Al compartir su experiencia en el simposio, destacó que este le deja aprendizajes clave para su misión pastoral. “Me llevo los valores ancestrales que ayudan a descubrir y a valorarse a cada uno de ellos”, dijo. Igualmente, remarcó la necesidad de que los pueblos indígenas reconozcan su propia sabiduría: “Es importante que tomen conciencia de todo lo que tienen”.
Jóvenes, mujeres y misión en contextos vulnerables
La religiosa también se refirió a la participación de los jóvenes y las mujeres indígenas dentro de sus comunidades. “Los jóvenes han perdido muchísimo los valores propiamente de ellos, el idioma, las costumbres”, advirtió, señalando que muchos sienten vergüenza o temor de expresar su identidad cultural.
En cuanto a las mujeres, reconoció su papel fundamental en la vida comunitaria. “La mujer indígena desarrolla el papel más grande de su comunidad”, indicó, resaltando que muchas veces sostiene a la familia, asumiendo funciones tanto de madre como de padre.
Por último, se refirió a su experiencia pastoral en el occidente de Salcedo, donde enfrenta contextos de pobreza, abandono de personas mayores y alcoholismo. “Es un desafío muy grande”, expresó, aunque subrayó también la presencia de signos esperanzadores: “Hay gente solidaria […] catequistas comprometidos”.
Al finalizar su participación en este espacio de reflexión, la hermana Samaniego aseguró que sale decidida a continuar acompañando a las comunidades y a fomentar una fe viva, profundamente enraizada en la identidad y dignidad de los pueblos originarios.
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