L’épiscopat chilien célèbre les 70 ans de Caritas Chili, affirmant la dimension sociétale de la charité ecclésiale
Citation
"En ses 70 ans, Caritas « est un véritable signe prophétique dans la vie de l’Église », car elle témoigne de la fraternité, promeut la solidarité et « dénonce silencieusement… les injustices »."
L’article met en lumière la clôture de la 133e Assemblée plénière de la Conférence épiscopale du Chili (CECh), durant laquelle l’accent est mis sur les 70 ans de Caritas Chili, reconnue comme un pilier de l’action socio-caritative de l’Église dans le pays. L’archevêque René Rebolledo Salinas, président de l’épiscopat, articule son discours autour de la nécessité, pour l’Église, de témoigner dans la société par la charité concrète, érigée en réponse centrale aux défis contemporains liés à la pauvreté et à l’injustice. Le message insiste sur la « prophétie silencieuse » que constitue Caritas dans la dénonciation des injustices et la réponse aux besoins matériels et spirituels. Cette posture met en avant un engagement de l’Église chilienne pour l’inclusion, la solidarité et l’accompagnement des populations vulnérables, tout en réaffirmant la complémentarité entre l’apport humain, associatif et institutionnel, et l’inspiration spirituelle. Cette célébration intervient dans un contexte où la crédibilité ecclésiale reste fragilisée au Chili : valoriser l’impact social renforce la légitimité de l’Église et sa capacité à être moteur de transformation sociétale.
Texte de la source originale
En la clausura de la 133.ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh), el arzobispo de La Serena y presidente del episcopado chileno, Mons. René Rebolledo Salinas, presidió la Eucaristía en la Catedral Metropolitana de Santiago, donde subrayó el valor de los 70 años de Cáritas Chile como expresión del amor cristiano hacia los más necesitados.
Durante la celebración, el prelado habló sobre el carácter eclesial de la liturgia, señalando que “el Señor Jesucristo nos convoca para elevar nuestra acción de gracias al Padre de misericordia”, en un clima de comunión y gratitud por la vida de la Iglesia en el país.
En ese contexto, dijo que la clausura de la Asamblea es también una ocasión para agradecer “la comunión fraterna, la oración, la reflexión y el discernimiento pastoral”, vividos por los obispos, poniendo en el centro la acción de Dios en el caminar del pueblo.
Gratitud por 70 años
Durante la homilía se hizo un reconocimiento a Cáritas Chile en su 70° aniversario. Mons. Rebolledo expresó que se da gracias por “el inmenso bien realizado por esta institución, en silencio y generosidad, al servicio de los más pobres y necesitados”.
Saludó a diversas autoridades eclesiales, entre ellas el cardenal Fernando Chomalí, el cardenal Celestino Aós y el nuncio apostólico Kurian Vayalunkal, junto a representantes de Cáritas, resaltando especialmente la labor de su presidente, Mons. Moisés Atisha Contreras.
En nombre del episcopado, agradeció el servicio de quienes trabajan en esta institución, señalando que ofrecen “un signo concreto de amor, una palabra de consuelo y una presencia fraterna” a quienes viven en medio del dolor y la incertidumbre.
El signo de los panes
Al reflexionar sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes (Jn 6, 1-15), el arzobispo remarcó la mirada compasiva de Jesús ante la multitud: “vio el gran gentío que acudía a Él”, planteando a sus discípulos el desafío de responder al hambre.
Recordó las palabras de Felipe: “no bastarían”, y el gesto del muchacho que ofrece “cinco panes… y dos pescados”, subrayando la aparente insuficiencia de los medios humanos frente a las grandes necesidades.
Este pasaje, explicó, revela la lógica de Dios, donde lo pequeño, puesto en sus manos, puede transformarse en abundancia para todos.
Eucaristía y gratuidad
Mons. Rebolledo ahondó en el gesto de Jesús que “tomó los panes, dio gracias y los repartió”, resaltando que estos verbos anticipan el misterio eucarístico y muestran a Cristo como quien “bendice, multiplica y comparte”.
En este sentido, manifestó que la gratuidad es el fundamento del don, una enseñanza central para la vida cristiana y para la acción caritativa de la Iglesia.
A su vez, hizo hincapié en el signo de las “doce canastas”, que evocan la totalidad del Pueblo de Dios y el llamado a compartir no desde lo que sobra, sino desde lo que realmente necesitan los demás.
Caridad que transforma
El presidente de la CECh subrayó que el mensaje del Evangelio interpela a responder a múltiples necesidades, no solo materiales, sino también humanas y espirituales. Citando al Papa León XIV, recordó que Jesús “tiene compasión del pueblo hambriento” y llama a sus discípulos a hacerse cargo.
En esta línea, planteó que la acción de la Iglesia a lo largo de la historia ha estado marcada por el servicio a los pobres, siendo esta la inspiración de Cáritas en sus distintos niveles.
De este modo, aseguró que, en sus 70 años, Cáritas “es un verdadero signo profético en la vida de la Iglesia”, pues testimonia la fraternidad, promueve la solidaridad y “denuncia silenciosamente… las injusticias”.
Colaboración y entrega
La homilía también puso énfasis en la colaboración entre la acción humana y la gracia de Dios. “El ser humano aporta lo que tiene, y el Señor realiza su obra”, expresó, evocando nuevamente el gesto de los cinco panes y dos peces.
En este sentido, resaltó la entrega de quienes sirven en Cáritas, quienes “donan su tiempo” y “entregan su vida” en el acompañamiento a los más necesitados.
Inspirado en Alberto Hurtado, citó: “Puedo mucho si estoy en Cristo”, expresando que una caridad arraigada en Él “puede cambiar el mundo”.
Ofrecer lo que eres y lo que tienes
El arzobispo señaló que, aunque el aporte humano parezca insuficiente, es necesario y fecundo cuando se ofrece a Dios, una experiencia que —dijo— la Iglesia vive cotidianamente.
Además, recordó que en la Eucaristía los fieles participan del “triple Cuerpo” de Cristo: su Palabra, su Cuerpo y Sangre, y la comunidad, llamada a ser presencia viva en el mundo.
Desde esta perspectiva, animó a las comunidades a imitar el gesto del muchacho del Evangelio, ofreciendo lo que son y tienen, confiando en que Dios puede transformarlo en bendición abundante.
Misión con María
Mons. Rebolledo invitó a pedir un corazón compasivo, capaz de “ver el sufrimiento de los hermanos” y trabajar por una sociedad más fraterna y solidaria.
Encomendó la misión de Cáritas a la Virgen del Carmen, en el contexto del centenario de su coronación, para que siga acompañando a la Iglesia en su servicio a los pobres.
“Sepamos ser en medio del mundo signos vivos de la caridad de Cristo”, concluyó, manifestando el compromiso de la Iglesia en Chile con los más vulnerables, en una celebración de memoria agradecida de siete décadas de servicio solidario.
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