L’archevêque Ulloa Mendieta à Santa Marta lie transition énergétique juste et exigence de foi

Conférences épiscopales étrangères
Moyen
26 avr. 2026, 18:08

Citation

"La crise écologique que nous affrontons aujourd’hui n’est pas seulement environnementale. Elle est profondément spirituelle."
José Domingo Ulloa Mendieta
Conférence Épiscopale Panaméenne
Église catholique
Conférence internationale sur la transition au-delà des combustibles fossiles
Santa Marta

Dans cet article, monseigneur José Domingo Ulloa Mendieta, président de la Conférence Épiscopale Panaméenne, inscrit le débat sur la transition énergétique et la sortie des combustibles fossiles dans une réflexion globale qui unit spiritualité, vocation et protection de la « maison commune ». L’archevêque affirme que la crise écologique actuelle doit être comprise comme une crise spirituelle, soulignant que la racine des dérèglements environnementaux se situe dans la perte de l’intériorité et la réduction de la création à une simple ressource. Ce positionnement déplace l’enjeu de la responsabilité individuelle vers une responsabilité collective et partagée, intégrant familles, jeunes et leaders. Par ce discours, l’Église catholique en Amérique latine se place en médiatrice morale, légitimant la transition énergétique comme cohérente avec la foi et opposant le « modèle fossile » à la mission évangélique. L’intervention de Mgr Ulloa Mendieta illustre une tendance croissante des autorités religieuses à s’emparer des enjeux environnementaux, à les articuler à l’urgence d’une conversion écologique et à interpeller à la fois les citoyens et les décideurs pour une cohérence entre valeurs spirituelles et engagement concret. L’impact du discours rejoint le débat sur la portée sociale et politique de la transition, notamment dans les sociétés où l’influence de l’Église demeure structurante.

Texte de la source originale

En la Catedral Basílica de Santa Marta, y en el marco de la conferencia internacional sobre la transición más allá de los combustibles fósiles, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, presidió la misa del Domingo del Buen Pastor, y propuso una reflexión que integró espiritualidad, vocación y cuidado de la casa común.

El también arzobispo de Panamá enfatizó que no son asuntos separados, sino expresiones de una misma realidad. “No estamos ante tres temas distintos. Estamos ante una sola realidad vivida en tres dimensiones”, afirmó, subrayando que la interioridad es el fundamento de la vocación y del compromiso vital.

En coherencia con su mensaje, recordó que “la vocación no comienza afuera… comienza dentro”, poniendo en relieve que el reconocimiento del amor de Dios en lo profundo es el origen de toda misión.

Crisis ecológica y crisis espiritual

El prelado sostuvo que la crisis ecológica tiene un trasfondo más profundo que lo técnico o económico. “La crisis ecológica que hoy enfrentamos no es solo ambiental. Es profundamente espiritual. Es una crisis del corazón humano”, señaló durante la homilía.

Señaló que la pérdida de la interioridad desorienta al ser humano y lo lleva a reducir la creación a objeto. En cambio, quien reconoce su vida como don transforma su relación con Dios, con los demás y con la tierra.

En ese contexto, subrayó que “no miramos la creación como un recurso que se explota, sino como un don que se custodia”, y alertó que el modelo fósil se opone al compromiso evangélico de cuidar la vida, especialmente de los sectores más afectados.


Vocación y responsabilidad compartida

El líder religioso remarcó que trabajar por una transición energética justa trasciende lo ideológico y se inscribe en el ámbito de la fe. “Es responder con coherencia al Evangelio”, expresó, al convocar a pensar en las futuras generaciones.

Desde el Evangelio del Buen Pastor, señaló que Dios se dirige a cada persona en lo íntimo del corazón. “Sólo quien escucha esa voz […] puede vivir con sentido”, afirmó, al insistir en que la vocación es para todos.

En ese sentido, insistió en que el compromiso es de todos —familias, jóvenes y líderes— a proteger la vida, la dignidad humana y la casa común, en un contexto que exige acciones concretas.

Un tiempo de gracia y decisión

El arzobispo definió este tiempo como un “kairós”, un momento de gracia que exige coherencia entre fe y acción. “Aquí la fe tiene que convertirse en decisiones”, advirtió, subrayando que, sin coherencia, la espiritualidad se vuelve estéril.

El mensaje finalizó con una pregunta que apunta a la reflexión individual: “¿Qué está diciendo Dios en lo profundo de mi corazón […] y qué voy a hacer con eso?”, dejando en el horizonte una invitación a la conversión y al compromiso con la vida y la creación.

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