La Conférence épiscopale espagnole alerte sur la précarité massive et la crise éthique du travail en Espagne

Conférences épiscopales étrangères
Élevé
20 avr. 2026, 12:22

Citation

"La précarité n’est plus une exception, mais un système qui ronge la vie commune."
Conférence épiscopale espagnole
Département de la Pastorale de la Santé
Département de la Pastorale du Travail
Ministère du Travail et de l’Économie Sociale
Rapport PRESME
Rapport FOESSA
José Luis Méndez
Antonio Javier Aranda

À l’occasion de la Journée mondiale de la sécurité et de la santé au travail, la Conférence épiscopale espagnole, via ses départements de la Pastorale de la Santé et de la Pastorale du Travail, dresse un constat alarmant sur la précarité structurelle qui gagne le marché du travail espagnol. L’analyse met en avant le chiffre de 47,5% de travailleurs en situation précaire (Rapport PRESME 2025), ainsi que la situation dramatique des jeunes femmes migrantes employées dans des tâches manuelles, dont 90% subissent une précarité sévère. Les conséquences sont multiples : explosion des troubles psychologiques, accidents mortels au travail (735 décès en 2025), et progression de la pauvreté malgré l’emploi. L’enjeu central est institutionnel et politique : la note dénonce la normalisation du modèle précaire et en appelle à une éthique du soin, mettant le secteur public et les entreprises face à leurs responsabilités. La Conférence épiscopale réclame un « réveil éthique », en exigeant des politiques de stabilité, de salaires dignes, de renforcement de l’inspection du travail et une réintégration de la santé mentale comme enjeu prioritaire. Le texte interpelle l’ensemble des acteurs sociaux, soulignant que la crise de la précarité est désormais systémique et menace la cohésion sociale et la justice.

Texte de la source originale

Nota de los departamentos de Pastoral de la Salud y de la pastoral del Trabajo con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo

28 de abril de 2026

Vivimos un tiempo de desgaste profundo. El cansancio se ha vuelto el paisaje cotidiano de nuestros barrios y transportes públicos; un agotamiento que no es fruto del esfuerzo sano, sino de una economía que exige demasiado y devuelve demasiado poco. Desde los departamentos de la Pastoral del Trabajo y la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española, alzamos nuestra voz para denunciar que hemos normalizado la precariedad y que es urgente transitar hacia una ética del cuidado que ponga la vida en el centro.

La precariedad ya no es una excepción, sino un sistema que corroe la vida común. Según el reciente Informe PRESME[1] 2025, el 47,5% de los trabajadores en nuestro país vive bajo algún tipo de precariedad. Esta inseguridad estructural impide planificar el futuro, rompe los vínculos familiares y debilita el tejido social. Como sociedad, no podemos permitir que el trabajo, que debería ser fuente de dignidad, se convierta en una herramienta de erosión humana.

Es un escándalo ético que el 90% de las mujeres jóvenes migrantes en trabajos manuales sufra precariedad severa. Ellas sostienen nuestros hogares, cuidan a nuestros mayores y limpian nuestras ciudades, a menudo sin derechos básicos ni protección. Una sociedad que descansa sobre el sacrificio invisible de las más vulnerables ha perdido su brújula moral. La verdadera justicia exige que quienes más cuidan sean, precisamente, las más protegidas.

La precariedad enferma y, en demasiadas ocasiones, mata:

  • Salud Mental: El riesgo de sufrir problemas psicológicos se multiplica por 2,5 bajo condiciones precarias. En el último año, las bajas por causas psicológicas han rozado las 600.000. El estrés crónico y la ansiedad no son debilidades personales, son consecuencias de ritmos inhumanos.
  • Siniestralidad Laboral: En 2025, 735[2] personas perdieron la vida en accidentes de trabajo. En los últimos 30 años (1996-2025) han sido 30.129 las muertes registradas en el trabajo. No son cifras; son familias truncadas por una cultura que antepone la rentabilidad a la prevención.
  • Pobreza Laboral: El Informe FOESSA 2025 nos alerta de una realidad dolorosa: tres de cada cuatro hogares en exclusión severa cuentan con personas trabajadoras. Trabajar ya no garantiza salir de la pobreza.

Nadie puede decir que no lo sabía: La precariedad es un hecho público con datos indiscutibles.

  • Gobernar es, en su esencia, cuidar. Exigimos políticas valientes: estabilidad real, salarios suficientes, una inspección de trabajo robusta y la integración de la salud mental en el cuidado de la vida de las personas trabajadoras.
  • La dignidad del trabajador debe estar por encima de la lógica del beneficio. Las empresas que cuidan no solo son más éticas, sino más sostenibles y humanas.
  • No podemos ser indiferentes. El cuidado no es una opción secundaria; es la base de una comunidad sana y la mayor forma de justicia.

El cuidado empieza hoy

Inspirados en el Evangelio y en una ética humana universal, decimos: ¡Basta de una economía que mata!, de ritmos que enferman y de muertes que pudieron evitarse.

Es tiempo de un país que cuide, donde el trabajo sostenga la vida en lugar de desgastarla. Hacemos un llamamiento a las instituciones, sindicatos, organizaciones empresariales y ciudadanos para despertar a esta urgencia. La dignidad humana no es negociable: Es tiempo de justicia, ¡es tiempo de un país que cuide!

Madrid, 28 de abril de 2026

José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la Salud

Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo


[1] Ministerio de Trabajo y Economía Social. Informe PRESME: precarios, inestables y estresados: precariedad laboral y salud mental. Madrid 2025.

[2] Datos provisionales del Ministerio de Trabajo y Economía Social.