Le père Carpena alerte sur le déclin de l’Église catholique et appelle à une mission synodale en Amérique centrale

Conférences épiscopales étrangères
Élevé
23 avr. 2026, 13:56

Citation

"Lorsque le prêtre monopolise les décisions, la vie de l’Église s’appauvrit."
Antonio Carpena López
Conseil Épiscopal Latino-Américain et Caribéen (CELAM)
Séminaire Santa María de las Gracias
Église catholique en Amérique centrale
Oscar Romero
Pape François

L’intervention du père Antonio Carpena López, lors de la Rencontre Régionale CAMEX à Tegucigalpa, s’inscrit dans un contexte de crises multiples qui fragilisent l’Église catholique d’Amérique centrale : pauvreté, migration, violence, recul numérique des catholiques, crise vocationnelle, montée des églises évangéliques et défi de la sécularisation. Son analyse met en lumière l’incapacité actuelle de l’Église à répondre aux attentes contemporaines, notamment en raison d’un cléricalisme persistant et d’un manque d’inclusion effective des laïcs, femmes et jeunes. En réponse, il appelle à un tournant stratégique : la synodalité, comprise comme un engagement profond vers la communion, la participation et la mission de tous les membres de l’Église. Cette démarche suppose une réforme institutionnelle qui implique la redistribution du pouvoir, la formation du clergé et la valorisation des signes d’espérance tels que la religiosité populaire. Carpena souligne aussi l’importance d’une Église « en sortie » : ouverte sur les réalités sociales et capable de répondre activement aux blessures des populations, inspirée par le témoignage d’Oscar Romero. Cette analyse éclaire ainsi un tournant majeur du catholicisme régional visant sa crédibilité et sa résilience future.

Texte de la source originale

En Tegucigalpa, sede del Encuentro Regional CAMEX promovido por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, el padre Antonio Carpena López presentó un panorama sobre la realidad eclesial en Centroamérica. A partir del proceso sinodal de ser una Iglesia en comunión, participación y misión, su ponencia trazó un diagnóstico de los desafíos que enfrenta la Iglesia.

Frente a un auditorio de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, el rector del Seminario Santa María de las Gracias subrayó que la Iglesia vive tensiones provocadas por la pobreza, la migración forzada y la violencia. Indicó que, junto a una notable presencia laical, se observan dinámicas como la expansión de las iglesias evangélicas y la persistencia de crisis sociales que condicionan la misión pastoral.

En ese marco, advirtió una caída significativa en el número de católicos en las últimas décadas. Explicó que este descenso obedece a múltiples causas, tanto internas como externas, entre ellas los abusos, la secularización y una Iglesia “acomodada”, poco abierta a salir de los templos.


Crisis, desafíos y signos de esperanza

El sacerdote hondureño advirtió además sobre la aguda crisis vocacional que afecta a la región. Según explicó, en ciertos lugares “no hay seminaristas o hay muy pocos”, lo que deriva en una sobrecarga para los sacerdotes en la atención de grandes comunidades. Esta realidad, sostuvo, demanda una evaluación, revisión, formación y renovación de la acción pastoral.

Con todo, destacó también signos alentadores, como la religiosidad popular, a la que reconoció como un factor decisivo para la renovación eclesial. En esa línea, recordó la visión de Benedicto XVI, quien la consideraba “el precioso tesoro de la Iglesia católica en América”.

De igual modo, enfatizó la urgencia de una renovación profunda del clero y de volver a colocar el Evangelio en el centro. “El testimonio es esencial”, sostuvo, observando que la credibilidad de la Iglesia va en su coherencia y su cercanía con la comunidad.

Sinodalidad y corresponsabilidad eclesial

La sinodalidad, animada por el magisterio del Papa Francisco, fue presentada como “el corazón mismo de la fe cristiana”, advirtiendo que no se trata solo de un impulso ocasional. Según Carpena, “participación, comunión y misión” no deben entenderse de forma aislada, sino como “conceptos inseparables del misterio de la Iglesia”.

En coherencia con ello, cuestionó el clericalismo e instó a reforzar la corresponsabilidad de todo el Pueblo de Dios. “Cuando el sacerdote monopoliza decisiones, se empobrece la vida de la Iglesia”, advirtió, proponiendo espacios más participativos donde tengan mayor presencia laicos, mujeres y jóvenes.

De igual modo, remarcó la necesidad de acompañar a los jóvenes, señalando que “si no son parte activa en la vida de la Iglesia, buscarán su espacio en otros lugares”.


Una Iglesia en salida frente a las heridas sociales

En este sentido, el padre Carpena reafirmó que la misión es constitutiva de la Iglesia. “La Iglesia existe para evangelizar”, sostuvo, al señalar que no puede permanecer encerrada en sí misma, sino abrirse a las periferias.

En un contexto marcado por la desigualdad y la violencia que afectan a la región, evocó el testimonio de Óscar Romero como “un hombre que aprendió a escuchar los latidos de su pueblo” , signo de una Iglesia cercana al dolor de quienes sufren. Además, destacó que la misión supone “una pasión por los pobres” y una respuesta efectiva ante las heridas sociales.

Cerró destacando que la vivencia conjunta de comunión, participación y misión permitirá a la Iglesia consolidarse como “un signo palpable y creíble del Reino de Dios” en Centroamérica, en su compleja realidad.

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